María Isabel Salvatierra


Joven escritora, estudiante del Profesorado en Lengua y Literatura, nacida en Santiago del Estero, ha obtenido menciones en certámenes poéticos de Argentina y España.


Aún no tiene libro editado



Relativo

Desordenas mis preceptos, aunque relativamente los estés ordenando
La perfección que no llegaba, hoy inunda mi estéril espacio
Atenta a tus pisadas, persigo cuidadosamente tus rastros
Ya no necesito de mis ojos, para ver lo que tanto había esperado.
Y en la pureza de este tiempo, tan estratégicamente inventado
Trato de no dibujarte en mi cabeza, ni tampoco en mis trazos
Pero esta vez algo es más fuerte, ser de cemento de nada vale
Sos el mayor capricho, que en este cuerpo se debate.
Y otra vez el simulacro, la escena repetida, el cruento engaño
Van marcando mil heridas, que en este papel sangran de antaño
Mientras se queman mis ojos, tu figura sigue deambulando
Para que nadie pudiera robarte, encierro tu esencia en este cuarto.


Demasiado


Nada explica que puedas quererme, y mucho menos que me suspendas
la bronca amenaza a mis ojos, mientras un mareo chantajea mi inercia
hoy voy caminando nuevamente sin pies, mi piel se fue evaporando
y aquí estoy mirando este espacio negro, el que sobra de mis años.
El frío sobreviene a mis venas, la sangre de a poco se fue condensando
Me pides una dosis más de mi locura, quizá sea más que demasiado
Mi alma trasparente está desgastada, por tu indiferencia ha expirado
Mi olvido te regaló el último suspiro, que guardaba bajo sus lapsus.
La insatisfacción se anida en mis manos, empapadas de espanto
Ocultas entre tus fragmentos, el desorden de mis sentimientos encontrados
La contradicción amenaza ser la causa, de todo mi pasado
Hoy lo poco que ha sobrado, no parece ser demasiado.


Presente

El mismísimo infierno se refleja en estos ojos, solo cenizas veo
No existe otra verdad más allá de la que prometiste, a mis intentos
El mundo se niega a cooperar, y queda paralítico el tiempo
Dejas moretones en mi olvido y se extravían tus marcas en mi desierto.
Hoy la nostalgia se viste de un traje divino
Este cuerpo anestesiado clama, un segundo de delirio
y de tanta ficción se desmaya de aburrimiento
mientras rebalsa la paciencia, sombras en mis pestañas van surgiendo.
y en mi bolsillo guardo tu voz, acumuladora de ensayos
se retrasa la llegada del amanecer, y en el ropero te guardo
hoy todo mi cuerpo se viste de letras, letras que vas inventando
de vez en cuando los lectores lo acechan, deseosos por interpretarlo..
hoy mi cabeza grita basta y las ideas se niegan a despertar
un millón de terapeutas esperan pacientes, en la sala diagnosticar
mis pies transitan descalzos, para sentir de la tierra la verdad
esta filosofía tampoco me alcanza, para cubrir la vacuidad.
ya no hay más espectadores en esta escena, el guión terminó
mis venas ya no resisten, a la furiosa hazaña de tu sermón
y en este ocaso paradojal, transcurren los días inútiles
duerme en tu piel mi libertad, mi contradicción y mis tabúes .


Cobarde


En mis alas guardo arena, en mi voz cristales opacos
es cierto que mi alma es fuerte, que sobrevivió a mil maltratos
pero hay días que despierto y no parezco despertarme
pierdo el equilibrio y el mareo, viene a mí para atarme.

Y estudias mis pasos, cada una de mis palabras mides
alteras mis escuálidas certezas, desarmas mis matices
descubres la máscara de este artista, que con el frío se ha agrietado
desafías mis reacciones y despiertas, los demonios que me quedaron.

La confusión sobrevive y la indecisión me va tentando
yo espero que me despiertes, que inventes mi estado
alguien me dicta ahora estas letras, alguien ocupa mi espacio
el dolor juega de nuevo con mis días, sabe de mis pecados.

Siento en tus ojos la tristeza, ya no sonríes como antes
mi amor, no me basta, no me alcanza, lo finito, lo razonable
la espera se ha hecho carne y aquí está testimoniando
sé que escribes lo mismo, y en tu silencio lo vas borrando.


Tarde


Buscando el tiempo perdido, entre mis cajones te encontré
En la telaraña de mis sueños, en el portal de mis porqués
Algo se aferra a mi pecho, la náusea no me deja ver
Hay un molesto impedimento, que blanquea el gris de mi piel.
La luz del día no me alcanza, y la noche me invita un café
los monólogos simples se van quedando, en los bordes del mantel
Diálogos indecisos vagan por la vereda, y los invito a beber
Mientras se deshace mi piel de arena, en la llovizna del ayer.
Recordando repertorios y citas ajenas, se acalambró mi suerte
Hoy me brotan historias de los poros, de mis ojos insistentes
Y bajo la mesa juegan los olvidos y lo urgente
Lo invertido se hace constante, lo amargo domina mi mente.


Fortaleza

No me importa que me miren, solo quiero que me veas
No hace falta que me oigas, solo intento que me entiendas
No es necesario que me hables, solo existo si me piensas
Y a veces busco que tropieces con mi alma, una noche cualquiera.
Aunque intentes defenderte, con las excusas más intensas
Yo argumentaré que nada intentas, para quebrar esta barrera
Eras guerrero y abandonaste tu espada, en mi sospechosa inercia
Habrá una pausa y el silencio, se regocijará con mi conciencia.
Me amenaza tu locura, y en el espejo tu imagen se guarda
es peligroso el filo de tu mirada, tan segura de su constancia
La fuerza reside en tu mente, es inalterable su oratoria
Todos reniegan con esos deseos. de ser del viento, de ser historia.
Y en tus cabellos un poemario. incompleto y vacilante
En tus pestañas duermen mis años, y una finitud inquietante
Es que es tu cuerpo un monumento, a las frases inacabadas
Aunque la arena duerma en tus venas, intentaré mojarte el alma.


Valor

no a veces no alcanza, el fuego impío de nuestras almas
el frío ha quemado mis instintos y mis gastadas ansias
la negra ausencia rapta, lo más remoto que aquí quedaba
el vestuario que hoy me viste, a mis ojeras delata.
chorrea en el cristal un sustrato, de la humedad de tus besos
son fósiles encontrados, en aquellas tardes de aburrimiento
mientras abrigo mi silencio, con el calor de tus pretextos
aquí me sostienes, y ante tu fuerza no me atrevo.
Cuando la sangre se tranquiliza, y observo de nuevo aquella señal
Mi mente se cristaliza ante tan magna, y contradictoria realidad
Y alguien toma mi palabra, llenándola de un blancor existencial
Alguien que en mis labios, dejó olvidado un libro a la mitad.
¿Hacia donde irá este río, lleno de transparentes palabras?
¿A dónde irán mis días, que aparentemente no son nada?
Vivir en el extremo indeciso, no es una manera de existir
El claustro sabor de los vicios no permiten morir.

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