Selva Yolanda Ramos

Docente y escritora nacida en la pequeña localidad de Frías, Santiago del Estero, en el límite con la Provincia de Catamarca.
Libros publicados:
* Cimas y simas
* Sangre a la intemperie
* La gota de agua
Falleció el 14 de agosto de 2005

Ángel de luz

Un ángel de luz rozó la piel del mundo
y conmovió galaxias en su vuelo;
era un ángel de luz-yo lo recuerdo-
y era breve su rastro lozañero.

Era el tiempo en que el amor
amasaba ilusiones
en el surco primero de la siembra
y era la flor y el fruto
y la saciedad del hombre
y de la sed.
Era su risa un pájaro aterido.

Ahora, sin mengua y sin temor,
en el corazón exacto del misterio
vibra su ser de amor estremecido
y nos tiende su mano y nos espera.

Poema

La noche busca un puente para tender su espacio
el poema se alza como un arco de abrazos
y el amor-que es un ave de infinita dulzura-
te cobija en sus alas embriagadas de canto
para decir tu nombre de niña quinceañera
ilusión, esperanza, corazón y nostalgias.

Que duendes te forjaron, que raíz y paloma
que lluvias adhirieron a tu ser el encanto
que fantasmas celestes pusieron en tu frente
la frescura del viento y el fulgor de la estrella
donde están los traviesos hacedores de sueños
que dieron tus ojos una mirada limpia
y un lozano follaje de sangre en primavera?

Aquí estas. La primera entre todas...
El viento te contempla asombrado de verte,
tanta belleza junta, tanto amor peregrino
muchacha quinceañera.
El ave muere amando
y oigo su vos creciente mas allá del destierro
proclamando el triunfo de tu mirada nueva
de tu amor inventado, y esta cierta esperanza
de tu reino de asombro.

Aquí estas. La noche se ha humillado
antes tu luz sin niebla
y el viento quiebra tallos
ante tu fresco encanto.

Al amor

Esta antigua costumbre de raíces
esta clara conciencia de un tiempo intemporal
entre los álamos
esta gracia inefable de pájaro y semilla
esta mano que enciende la estrella de otra mano
este estallar de sangre con vocación celeste
el eterno descubrir el sol en cada sombra
esta ternura enorme que desborda los cauces
y se queda temblando de cielos y volcanes
este inundar galaxias de blanca arboladura
y quedarse en el sino de pie entre las dunas
este ser en soledad y en otros rostros
este largo sendero de luz entre las brumas
este decir adiós y quedarse en el otro
con la sangre y el ángel
temblando entre las manos
esta es el ala, este es el abismo
y esta es la exacta condición del canto.

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